Buscando hacer pie con una mano en el piso y el cuerpo en la cama.Cómo quien quiere la calma que deja en las piernas el agua del río, que sube en sangre el frío, frena en la nuca y apaga el pensar.
Que abre el camino, que brotan al aire helechos verdes de los ojos despejados.
Que no importa que estés mareada, que no importa que estés mareado.
(Foto de Infobae) El gran simulacro del amor moderno Siempre pensé que descargar una app de citas iba a ser como abrir la puerta de un bar lleno de desconocidos copados, ansiosos por charlar, salir y, por qué no, enamorarse un poco. Un mercado de vínculos al alcance del pulgar, ideal para quienes tenemos el tiempo justo y poca paciencia. No me extraña, entonces, que en 2024 se proyectara que alrededor de 4,4 millones de argentinos usarían servicios de citas en línea. Pero una cosa es la teoría y otra la práctica. Cuando empecé, lo hice con la solemnidad de quien completa un formulario de adopción: elegí mis fotos con criterio, sin exagerar, mostrando una versión realista pero favorecedora de mí misma. Y en la bio, algo inteligente pero sin esforzarme demasiado, como si la app viniera con un detector de desesperación. Pensé que, con eso, estaba lista para encontrar perso...
No aprendí a habitarte, culpa y balance o viceversa o visceral. Vacío y frio. Adentro escudo. Afuera universo desconocido. El día más lento. Empiezo y no termino. Desafío, transgredir el patrón, deconstruir el domingo.
Me enoja. Me confunde. Me frustra. Me da una gracia que no es graciosa, porque es demasiado absurda. Y no hablo del “el que calla, otorga”. Hablo de ese silencio moderno, pasivo-agresivo, supuestamente sutil y elegante, que se usa como respuesta. O como no-respuesta. No respeto el silencio. No lo romantizo. No me parece sensato, ni estratégico, ni válido en todos los casos. A veces, claro, es necesario callar. Cuando el otro dice: “prefiero no hablar más”, lo entiendo, lo acepto. Hay decisión, hay un límite, hay una comunicación. Pero cuando alguien que no conozco, con quien apenas empecé a interactuar, decide dejar de responder como método de cierre… no hay ningún límite ahí. Solo una retirada sin sentido, cobarde, egoísta. No quiero interpretar señales. No soy adivina, ni tengo ganas de jugar al “descifrando intenciones”. La gente que se va sin decir nada a veces piensa que así “no hace drama”. Como si hablar fuera conflictivo por definición. Pero para mí, lo que genera drama e...
Comentarios
Publicar un comentario