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No quiero desilusionarte pero...

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                                  (Foto de Infobae) El gran simulacro del amor moderno Siempre pensé que descargar una app de citas iba a ser como abrir la puerta de un bar lleno de desconocidos copados, ansiosos por charlar, salir y, por qué no, enamorarse un poco. Un mercado de vínculos al alcance del pulgar, ideal para quienes tenemos el tiempo justo y poca paciencia. No me extraña, entonces, que en 2024 se proyectara que alrededor de 4,4 millones de argentinos usarían servicios de citas en línea. Pero una cosa es la teoría y otra la práctica. Cuando empecé, lo hice con la solemnidad de quien completa un formulario de adopción: elegí mis fotos con criterio, sin exagerar, mostrando una versión realista pero favorecedora de mí misma. Y en la bio, algo inteligente pero sin esforzarme demasiado, como si la app viniera con un detector de desesperación. Pensé que, con eso, estaba lista para encontrar perso...

DESBALANCE HORMONAL - CANCIONES (? #2

 🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤🖤 El celular me hizo un compilado de fotos con vos. Parecía feliz, no se quien era en esa época pero, tampoco sé quien soy hoy. ¿Sabes qué? Me voy a levantar porque necesito llorar y no es espontáneo. Sólo sale cuando escribo y escucho a Lana y Billie Eilish, en videos subtitulados Dije que estaba bien, hoy lo intenté todo el día hice cosas que no tenía, mandé mensajes.  Busqué reemplazos sin sentido, porque alguien como vos no me sirve mas. Extraño nuestro concepto, el sonido de la radio y no sentirme perdedora. Diría que estoy bien sola, pero hay un hueco en el aire. Qué lejos estábamos, me acuerdo de llorar en la cama y de tu voz llena de preguntas, como si hubiera algo que pudieras hacer. Y yo solo quería estar sola. Quiero escuchar Lana del Rey y que después me llames a comer. Lamento sentarme a la mesa sin cambiar el humor cuando quería hacerlo porque te miraba y moría de amor. Siempre fui así, una tormenta mal ...

DESBALANCE HORMONAL - CANCIONES (? #1

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  INFLAMABLE No me leas. Y si ya lo viste, seguí fingiendo. No tiene sentido lo que dije. Sos bueno y lindo, pero no imagino nada más. Solo frenas las balas de mi insistencia, y por eso te pido perdón. Pero a la distancia en la que estás, soy inofensiva. Necesito que alguien sea mi deseo, aunque no le importe. Y no. No te creo un imbécil. Por eso fuiste para mi el mejor del casting. Hoy sentí más culpa que vergüenza, y sé que debería haber sido al revés. No te gusta el personaje, lo entiendo. Y encima, no vas a ganar nada. Solo en mi egoísmo, sos una pieza funcional. Si pudieras ablandarte, si en lugar de sostener el mundo con los dientes te animaras a hundirte conmigo, podríamos hacer un pacto ridículo, "si te morís, me muero" . Y sacarnos fotos besándonos el cuello, y llegar juntos hasta el final de los tiempos. Pero no. Hacés bien en correr en la dirección contraria. En tratarme con pinzas. Sos inteligente. Estoy inflamable.

Algunas son suicidas

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  A los 18 años, todo se siente más grande, más urgente, más insoportable. El dolor no se filtra, se acumula como agua estancada. No hay herramientas para desarmarlo ni lenguaje suficiente para explicarlo. Este poema nació en ese contexto, cuando el sufrimiento parecía inevitable y la angustia no tenía fronteras definidas. Con el tiempo, con terapia, con crecer y aprender a comunicarme, entendí que la vulnerabilidad no es una condena. Que las emociones intensas pueden desarmarse y no es necesario quedarse atrapado en ellas. Hoy, leo estos versos con cariño por quien fui y con alivio por quien soy. Sin cambiar una sola palabra, los dejo acá como testimonio de una época y de un recorrido. Algunas son suicidas No son todas iguales, algunas son suicidas. Transitan el mismo camino de miles que antes pasaron Dejando restos de sal amotinados en rincones oscuros. A algunas las consume el cansancio, O se absorben en la sequedad de pieles olvidadas, O se ahogan en el choque y explotan en cor...

Abrazar las alternativas

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Ayer falté al trabajo por ansiedad. No es novedad, tengo Trastorno de Ansiedad Generalizada y vengo de meses complicados: me separé, perdí dos trabajos y me quedé solo con el de la radio, donde lo que gano dura menos que un cubito de hielo en el desierto. El alquiler en Buenos Aires subió un 200% en un año , la canasta básica ya está en 596 mil pesos , y mi sueldo apenas llega a la mitad de eso. Spoiler: me siguen bancando mis viejos. Y no es que sea un caso aislado, el 50% de los jóvenes entre 18 y 35 años dependen económicamente de su familia . Básicamente, un país de adultos mantenido porque trabajar ya no alcanza. Frente a esto, intento no colapsar. Escribo, salgo a caminar, me repito mantras tipo “todo pasa” mientras veo la yerba aumentarse a sí misma en la góndola. Trato de aceptar lo que venga: que me gusten personas que no me dan bola, que quizás tenga que volver al sur y que la independencia económica es un concepto teórico. Me puse un plazo para la búsqueda laboral. Si no enc...

Descarnada

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      Ilustración: Sara Herranz Descarnada Últimamente, perdí algo. Lo busco por todos lados y no lo encuentro. No es la primera vez que me pasa, pero hubo momentos en los que al menos tenía un pedazo a mano. La vida cambia de formas, de espacios, de lugares, y cada revolcada es un volver a empezar. Como en las mudanzas, hay que reubicar todo, revisar, hacer memoria para recordar en qué disposición ciertas cosas generaban paz. Mientras tanto, vuelve mi palabra preferida: ansiedad. No viene sola, trae angustia, estrés, depresión, inseguridad. Este último tiempo, no encuentro ni un rastro de mi autoestima. Y la busco. Siempre en los lugares equivocados. Afuera. En la validación externa. En que este escrito te guste y, como es mío, te guste yo, y entonces valga algo. Busco likes, busco felicitaciones en mi trabajo, busco que mis amigxs sigan queriéndome cerca. Me vuelvo intensa, complaciente, simpática, disponible. Pero, sobre todo, vacía. El terror a la soledad me vuelve lo...

URGENCIAS

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Ayer en la radio, Puyaps hizo una columna sobre la Asamblea Antidepresiva. Hacer algo por lo que nos preocupa nos calma. Me acuerdo que una vez hablé de esto con mi psicóloga, cuando se quemaba la cordillera. Como está pasando de nuevo ahora. Esa vez, un grupo de chicas nos organizamos espontáneamente. Éramos unas diez y, en dos o tres días, justo antes de que empezara la cuarentena, armamos un evento. La mayoría éramos del sur, pero hubo unas platenses aguerridas que no se quedaron atrás. El panorama era fatal. No solo había focos de incendio descontrolados en toda la Comarca Andina, sino que las llamas habían arrasado casas en Lago Puelo y uno de los incendios había pasado por encima de El Hoyo. Los bomberos, desbordados, solo podían intentar salvar algunas casitas. Alberto Fernández acababa de asumir y había dicho que el pueblo tenía que marcarle cuando se equivocara. Y ya se estaba equivocando. Los negocios con empresas mineras e inmobiliarias siempre están por encima de las leyes ...